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Dieta antiinflamatoria: beneficios, alimentos clave y recomendaciones para el día a día

· Por Constanza PinillaKreser

La alimentación antiinflamatoria es un enfoque nutricional que promueve el consumo de alimentos frescos y naturales, evitando los ultraprocesados. Se caracteriza por incluir una alta ingesta de frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, frutos secos, semillas y pescados ricos en omega-3. Para profundizar en este tema y conocer su aplicación en niños, adolescentes y adultos, conversamos con Paulie Olguín, nutricionista con más de 11 años de experiencia, especializada en alimentación antiinflamatoria y acompañamiento a familias con distintas necesidades.

¿Qué entendemos por alimentación antiinflamatoria y cuáles son los principales beneficios que puede aportar tanto a niños como adultos?

La alimentación antiinflamatoria surge a partir de los estudios sobre el eje intestino-cerebro, conocido como nuestro “segundo cerebro”. El intestino, a lo largo de los años y debido a factores como enfermedades, ambiente y alimentación, puede desarrollar una inflamación crónica, que es más frecuente en adultos, pero que también puede presentarse desde edades tempranas.

En el caso de los niños neurodivergentes, hay distintos factores clave: suelen tener más alergias y menor absorción de nutrientes, lo que genera mayor permeabilidad y desregulación intestinal. La dieta antiinflamatoria busca restaurar este equilibrio intestinal.

La dieta antiinflamatoria, como dice su nombre, consiste en eliminar temporalmente alimentos proinflamatorios como lácteos y derivados, gluten, azúcares, aceites hidrogenados y, en adultos, también el alcohol. Además, se complementa con suplementación adaptada a cada paciente, como Omega 3, probióticos, ciertos tipos de magnesio o hierro según corresponda.

En los niños neurodivergentes, los resultados más evidentes aparecen en el corto plazo: menos desregulaciones, mayor estabilidad en el ánimo y una mayor flexibilidad en la conducta.

¿Cómo es el proceso para poder establecer esta alimentación antiinflamatoria?

Se trabaja siempre en conjunto con padres, madres o cuidadores, ya que son los responsables de la alimentación del niño/a. En casos de selectividad alimentaria, el proceso requiere aún más tiempo, paciencia y respeto. No se trata de retirar alimentos de forma brusca, sino de introducir cambios gradualmente y siempre con un enfoque respetuoso, apoyándose también en otros profesionales cuando es necesario.

¿Qué consideraciones específicas tomas al trabajar con niños, niñas y adolescentes neurodivergentes desde la nutrición?

Cada caso es distinto y el compromiso de los padres es fundamental. Hoy muchas familias están más informadas, buscan nuevas herramientas, investigan más y entienden que la alimentación puede marcar una diferencia importante. 

El exceso de azúcares o carbohidratos, por ejemplo, puede ser un gran obstáculo en la evolución. En adolescentes, el trabajo requiere aún más cuidado, ya que están en una etapa distinta. Se explica con mayor detalle y siempre desde el respeto, adaptándose a su nivel de comprensión y necesidades de apoyo.

¿Cómo se puede integrar la alimentación como parte de un enfoque respetuoso y seguro para NNA, especialmente en contextos de neurodiversidad?

Cada niño/a y cada familia tienen su propia historia y proceso. Por eso es fundamental trabajar con cercanía, respeto y empatía, reforzando lo que ya funciona y coordinando con otros profesionales cuando es necesario.

Los cambios se logran en el día a día. A veces, un pequeño avance, como sustituir la leche, ya es un gran paso. El proceso debe ser gradual, celebrando cada logro y siempre desde la empatía.

¿Qué consejos prácticos darías a las familias que buscan mejorar los hábitos alimenticios en casa, sobre todo cuando hay distintos integrantes con necesidades y condiciones específicas?

Un consejo general es priorizar una alimentación lo más natural posible, evitando ultraprocesados y productos con demasiados ingredientes. Siempre es recomendable incluir ensaladas en el almuerzo o la cena, además de fomentar la cocina casera, que permite un mayor control y mejor calidad de los alimentos.

¿Tienes algún caso que te haya inspirado o impactado en todos tus años de experiencia?

Más que un solo caso, me emocionan los pequeños grandes avances que las familias comparten. Que un niño logre dormir toda la noche, que empiece a articular palabras o a expresar sonidos nuevos son hitos muy significativos. Las madres suelen agradecer no solo los cambios en sus hijos, sino también la experiencia de sentirse acompañadas en el proceso. 

Hoy en día, al haber más información, los padres buscan alternativas y están más abiertos a sumar apoyos que potencien el desarrollo de sus hijos.

¿Qué desafíos y oportunidades tienes al acompañar a pacientes con distintas patologías?

El gran desafío son las expectativas, tanto de las familias como las mías, ya que siempre se espera observar cambios concretos. Es esencial que las familias se sientan cómodas, seguras y satisfechas con el proceso.

Por otro lado, la mayor oportunidad es el aprendizaje que recibo de cada familia. Yo no me considero la experta absoluta en nutrición, porque cada experiencia me enseña nuevas estrategias, técnicas e incluso la enorme resiliencia y valentía de los padres. Por eso siempre inicio mis programas con un conversatorio, para que cada familia pueda compartir su historia y construir juntos el camino a seguir.

Etiquetas:AlimentaciónAlimentosAntiinflamatorioFamiliasNeurodivergenciaNiñosNutriciónSaludable